El éxito de la Fecundación in Vitro como mujer soltera

Al considerar todas las opciones para formar una familia, para muchas mujeres solteras los tratamientos de FIV es la vía más evidente. Emma Hampson siempre quiso tener hijos y sabía que, sin una relación, necesitaría un tratamiento de fertilidad que la ayudara a conseguirlo. Aunque estaba bien informada, no podía esperar lo que le depararía el proceso de FIV. Aquí nos aprenderemos acerca cómo lo afrontó y descubrimos sus consejos para cualquier persona que se someta a la FIV siendo una mujer soltera.

la FIV como mujer soltera - la historia de Emma

¿Cómo empezó tu viaje en el ámbito de la fertilidad?

Siempre he sido una persona maternal y me imaginaba que tendría varios hijos. A medida que me acercaba a la mitad de la treintena, me encontré en un bache. Estaba soltera y empezaba a preocuparme por la posibilidad de que esto no ocurriera. Conocía amigas que habían sufrido abortos espontáneos y me di cuenta de que quizá no fuera tan fácil. Tomar la decisión de someterme a un tratamiento de Fecundación in Vitro como mujer soltera tenía complicaciones adicionales.

Me mudé a Manchester para empezar de nuevo y es cuando me sentí preparada para formar una familia. Hasta entonces había estado volcada al 100% en mi vida laboral, pero decidí relajarme un poco y comprar un piso en una buena zona. Seguía echando de menos estar en una relación, pero realmente lo que quería era tener un hijo. Así que empecé a estudiar la posibilidad de hacerlo por mi cuenta.

¿Cómo te sentiste al empezar el tratamiento de FIV soletera? ¿Qué apoyo tenías?

Una vez que me decidí, eso fue todo lo que necesité para empezar el camino. Nunca dudé de si sería capaz de hacerlo, pero lo más difícil fue decírselo a mi familia, teniendo en cuenta que mis padres son bastante tradicionales. Para mi sorpresa, ellos fueron absolutamente increíbles y lo aceptaron como otra cosa que su hija quería hacer. La gente se preocupaba, probablemente más de lo que decían, pero me apoyaron en todo momento.

Fui a Manchester Fertility y recibí el asesoramiento necesario antes de que me dejaran continuar con el tratamiento. Sólo fue una hora, pero fue muy útil. La conversación me hizo darme cuenta de que después de un tratamiento de fertilidad, y de tener a tu hijo, hay que tener una conversación con ellos en algún momento sobre cómo fueron concebidos.

Hay una buena comunidad de madres solteras y, yo soy una mujer abierta que no me importa compartir mi experiencia, pero me gustaría que mi hijo creciera con una educación en la que no tenga que sentir la presión que tiene que justificarse todo el tiempo.

¿Cómo fue tu experiencia con la clínica?

Fueron increíbles de principio a fin. Entendieron que estaba haciendo esto por mi cuenta y no se equivocaron ni una sola vez en el lenguaje que utilizaron o en las preguntas que hicieron. La recepcionista parece conocer a todo el mundo por su nombre. Ella sabe quién eres, cuándo tienes que venir y te hace sentir realmente bienvenida y especial.

¿Cómo fue el tratamiento FIV?

En un principio, acudí para hablar de la inseminación artificial o IIU, que es una opción menos invasiva. La asesora me explicó que las tasas de éxito de la IIU son más bajas y que podría ser necesario más de un intento. En ese momento estaba tan involucrada emocionalmente en la imagen del futuro que quería, que deseaba la seguridad de la FIV. Para mí, era el camino más seguro desde el punto de vista emocional.

Antes de empezar, me tomé unas vacaciones para ponerme en el estado mental adecuado. Pero incluso mientras estaba fuera, mi deseo por empezar no para de aumentar, y me puse en contacto con la clínica para decir que quería seguir adelante en cuanto volviera. Nada era un problema para la clínica, y lo organizaron todo. En dos semanas empecé a tomar la medicación.

¿Cómo fue la punción y la transferencia de óvulos?

Quizá porque acudí a la FIV por motivos diferentes a los de las parejas con problemas de fertilidad, probablemente fui muy ingenua al suponer que todo funcionaría bien desde el primer intento. Sin embargo, cuando me hicieron las pruebas, mis niveles de AMH eran bajos. Además, cuando llegó el día de la extracción de óvulos, el médico tuvo dificultades para llegar a los óvulos porque descubrieron que tengo un cuello uterino estrecho.

Al final, se extrajeron seis óvulos, lo que resultó un poco decepcionante. Al quinto día, sólo se pudieron crear dos embriones viables para ser transferidos: uno que elegí para la transferencia en fresco y otro para congelar. El día de la transferencia del embrión en fresco, hice todo lo que te dicen que no debes hacer. Fui a trabajar y planeé realizar la intervención en mi hora de almuerzo y luego volver al trabajo. Tengo un trabajo muy exigente; ni siquiera tuve la oportunidad de pensar en lo que estaba haciendo, ni en el impacto. Las dos semanas de espera fueron tan horribles como todo el mundo me advirtió que serían. Y lo que es peor, empecé a sangrar al octavo día. Aun así, esperé hasta que llegó el momento de la prueba. Sabía de corazón que era negativo, y el día 14 lo corroboré.

¿Cómo te sentiste?

En ese momento me di cuenta de lo ingenua que había sido. Quería hacerlo bien y empezar de nuevo de inmediato. Afortunadamente, la clínica fue fantástica y me animó a tomarme unos días, descansar y luego volver a contactarles para retomar el tratamiento. Observaron el embrión que habíamos congelado: era más fuerte que el otro (esto es común, ya que generalmente congelan el embrión más fuerte que has creado, dado que este va a tener más probabilidades de sobrevivir a la descongelación). Acordamos transferirlo en mi próximo ciclo y la espera se me hizo eterna.

Desafortunadamente, mi período no llegó como esperaba. Me tomé el tiempo para recibir acupuntura dos veces por semana. Nunca sabré si funcionó, pero llegó mi período y estaba en un mejor estado de ánimo para afrontar de nuevo el tratamiento que estaba realizando. Tuve que relajarme y cuidar de mí misma. Esta vez, en la mañana de la transferencia, fui a realizar un poco de acupuntura y me tomé dos días libres para descansar, sentarme y ver la televisión. Me ayudó a sobrellevar mucho mejor el proceso.

El ciclo funcionó y, después de otras dos semanas de espera, mi prueba de embarazo salió positiva. Habiéndome preparado para un negativo, fue increíble. La clínica fue genial, todos estaban muy emocionados, me hicieron sentir realmente especial.

la FIV como mujer soltera - la historia de Emma

¿Cómo te ayudó Access Fertility?

La clínica me habló de Access Fertility cuando consideré el tratamiento por primera vez. Me puse en contacto con su equipo cuando estaba de vacaciones y me explicaron mis opciones.

Elegí el Programa de Multiciclo porque sabía que me quitaría la preocupación financiera si el primer ciclo no funcionase. Eso realmente me ayudó muchísimo. Un tratamiento FIV es un proceso costoso y me dio mucha tranquilidad y confort saber que disponía de dos ciclos para poder conseguir mi sueño. ¡Fue increíblemente fácil!

¿Qué consejo te darías a las mujeres solteras que se embarcan en un tratamiento de FIV?

Para cualquiera que se encuentre en una situación similar a la mía, en la que esté por su cuenta y quiera tener un hijo, hágalo. Fue la mejor decisión de mi vida, y al haberlo hecho pronto, la presión desapareció.

Sin embargo, tómatelo con calma y no seas ingenua respecto a lo difícil que es y al impacto que tendrá en tu vida. No intentes hacer nada más.

Merece la pena el duro viaje, créeme. Y ahora, es como si estuviera en un club secreto del que me gusta formar parte.

Access Fertility tiene el placer de apoyar a las mujeres solteras en su tratamiento de FIV. Puedes descubrir más historias de nuestros pacientes en nuestro blog y en nuestros vídeos. Si te estás embarcando en tu viaje en el ámbito de la fertilidad, ya sea como mujer soltera o en una relación, te recomendamos que te pongas en contacto con nuestros expertos en atención al paciente, que estarán encantados de informarte sobre tus opciones.

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