Éxito FIV: La historia de Rachel y Dave

Detrás de cada historia de éxito FIV que escuchamos, hay una experiencia tan personal que es completamente única. Aquí, Rachel nos cuenta su historia emocional que le trajo a su hijo Ethan. Al compartir su historia, esperamos que la experiencia de Rachel pueda ayudar a otras pacientes a prepararse para su propio viaje de FIV.

éxito FIV Rachel and dave

El comienzo de nuestro viaje de fertilidad

Antes de que Dave y yo fuéramos pareja, habíamos hablado sobre la posibilidad de tener hijos. Y qué pasaría en el caso de que necesitáramos ayuda médica. Yo tengo un diagnóstico de ovario poliquístico desde que era bastante joven, y los médicos me explicaron que quedarme embarazada de forma natural podría ser difícil. A Dave también le preocupaba no poder tener hijos; era una ansiedad inexplicable para él. Cuando nos juntamos, buscamos apoyo desde el principio.

Nuestra experiencia de fertilidad con la seguridad social

Tan pronto como regresamos de la luna de miel, recibimos la llamada para comenzar el tratamiento de FIV con la seguridad social en el Hospital Royal Victoria en Belfast. El análisis de sangre mostró que podría tener un alto riesgo de hiperestimulación. Efectivamente, en el tercer día de mis inyecciones, comenzaron los dolores y los calambres. Seguí adelante, pero el día de la punción, ni siquiera podía caminar hacia el hospital, fue una agonía. Los médicos me dieron un fuerte analgésico, lo que me dejó bastante grogui.

En la punción me extrajeron 6 ovocitos. Al llegar al día cinco (después de la fecundación in vitro), solo quedaba un embrión. Sin embargo, aparentemente era de buena calidad, por lo que al menos había un aspecto positivo en el proceso. Fui al hospital para la transferencia del embrión, pero finalmente no me quedé embarazada.

Hacia adelante

Tener un hijo era muy importante para los dos, así que decidimos contactar con una clínica de FIV privada. Sin embargo, en ese momento ya éramos conscientes de cuánta presión ejercía la FIV sobre nosotros como pareja y sobre todo a mí, tanto física como emocionalmente. Por lo tanto, decidimos comenzar de inmediato, pero limitándolo a tres ciclos. Necesitábamos ese límite para seguir adelante.

Access a Fertility y GCRM Belfast para el éxito FIV

Elegimos GCRM Belfast (ahora TFP Belfast Fertility) y, curiosamente, vimos al mismo ginecólogo que ya me había tratado antes. Fue fantástico y fue genial que ya conociera nuestra situación. A pesar de describirme como «una bomba de relojería de hiperestimulación», tomamos la decisión de seguir adelante.

éxito FIV GCRM Belfast

Este ginecólogo nos habló sobre Access Fertility y los programas que ofrecía. Fue perfecto: tenían un programa que ofrecía los tres ciclos que queríamos, justo dentro de nuestro presupuesto. Me sentí tan desanimada después del primer ciclo de FIV, que no podía imaginarme que podría quedarme embarazada. En mi opinión, si Access Fertility me ofrecía un programa que me facilitaba el tratamiento y mis probabilidades de tener éxito, estaba dispuesta a intentarlo. Pensé que si me aceptaban en su programa, habría esperanza. Es más, sabía que si no teníamos éxito después de los tres ciclos, al menos recuperaríamos el dinero. No es lo que buscas, pero al menos recuperas una parte importante del coste del tratamiento.

Recuerdo que llamé a Access Fertility y me dijeron que recibiríamos una respuesta en un plazo de 7 a 10 días. La consultora de pacientes me llamó por teléfono al día siguiente y me dijo que nos habían aceptado. Gritaba en el coche, estaba tan feliz. Para mí, me sentí como si estuviera casi embarazada, estaba extasiada. Seguimos adelante y comenzamos el tratamiento de inmediato.

El segundo intento

Para nuestro segundo ciclo de FIV, el médico nos bajó la pauta de medicación para reducir el riesgo de hiperestimulación. Necesitaba muchas ecografías, pero con Access Fertility todo estaba incluido, y fue muy fácil – no hubo ningún problema. El tratamiento fue mucho mejor, porque no me sentí tan mal como la vez anterior. Sin embargo, como resultado de la menor dosis de los fármacos, solo funcionó un ovario. Fuimos a la punción con una menor expectativa.

Punción del segundo ciclo

El día de la punción, estaba muy ilusionada. El médico me explicó los riesgos del procedimiento y firmé el consentimiento informado. Uno de esos riesgos, y es solo 1 en 500, es la infección de la aguja que aspira los ovocitos. Por supuesto, nunca imaginas que serás tú, así que lo haces, te hacen la punción y a esperar.

Por desgracia para mí, yo era el 1 en 500. Cuando llegó el momento de levantarme de la cama, no podía. El dolor era tan fuerte, que sentía como una espada dentro de mí cada vez que me movía. No podía vestirme sola, ni siquiera ir al baño sola. Después de tres días, el dolor era insoportable y fuimos a urgencias.

Me hicieron un análisis de sangre y mi recuento de glóbulos blancos estaba por las nubes. De hecho, tuve sepsis pélvica. Para colmo de males, la clínica me llamó por teléfono y me dijeron que al final, solo había sobrevivido un embrión y de calidad baja. Estaba tan molesta y agobidad que lloré toda la noche y pensé: «Nunca volveré a hacer esto».

La transferencia

El médico me explicó que si el embrión estaba bien después de descongelarlo, tenía que estar lista para la transferencia. Como era de esperar, necesitaba descansar para que el recuento sanguíneo volviera a la normalidad. Reservé el día libre, por si acaso, y estuve en ascuas toda la mañana. Cuando estás tan cerca de todo lo que querías durante tanto tiempo, los nervios y la emoción son abrumadores.

Finalmente, llegó la llamada. El embrión había sobrevivido a la descongelación y estaba listo para ser trasladado a su nuevo hogar. Durante mi primer tratamiento de FIV, estaba tan enferma que simplemente me acosté en la cama después. Esta vez sentí que necesitaba un enfoque diferente. Fuimos a la playa y caminamos, ¡quería que la sangre siguiera bombeando! Me puse música en mi útero todas las noches. Fue el momento más difícil de mi vida, esperar dos semanas para esa prueba de embarazo.

El resultado

Comprendí que no tenía sentido hacer una prueba de embarazo antes de tiempo; no quería decepcionarme con un falso negativo o sufrir el dolor de un falso positivo. Sin embargo, el jueves anterior al lunes, cuando debía hacerme el análisis de sangre, me sentí muy enferma e hinchada. Estaba invitada a la fiesta de cumpleaños de mi sobrina y me sentí tan incómoda que llamé a las tiendas para comprar unos leggings cómodos y un jersey holgado. Mientras estuve allí, no pude resistir. Se ofrecían pruebas de embarazo digitales: dos por el precio de una. ¡Era una señal!

Cuando vi “embarazada” en ese palo, salí corriendo del baño como una loca. A medio vestir, sin zapatos, dejé mi bolso en el cubículo y llamé a Dave, gritando por teléfono para decirle que estábamos embarazados. La gente me miraba, preocupada de que pasara algo, pero no me importaba. Estaba tan increíblemente feliz que corrí al trabajo de mi madre para contárselo. Ese fin de semana compré todos los kits de embarazo y utilicé todos, solo para seguir comprobando que era real.

éxito FIV Rachel and dave

El embarazo

El mío no fue un embarazo fácil de levar, estaba muy nerviosa. Es más, tuve una hemorragia abundante a las 7 semanas que realmente empeoró la situación. No sentía que el bebé se moviera mucho, así que entraba y salía mucho del hospital, lo que no era fácil durante una pandemia. Al final, mi pequeño simplemente era un poco ‘perezoso’ y todo estaba bien.

Llega el pequeño

Deseosa de evitar ser inducido, caminaba a todas partes para que el bebé se moviera. Finalmente, una noche rompí aguas. Estábamos tan emocionados que la adrenalina entró de lleno. Mi madre y mi hermana vinieron – tenemos una foto de todos nosotros, en las primeras horas de la mañana.

Fui al hospital, pero me dijeron que me fuera a casa, me bañara y me relajara antes de un largo día. Bueno, ¡ese baño fue un error! El parto progresó tan rápido que no estaba segura de cómo saldría de allí y, al bajar las escaleras, respiraba entre dientes. Mi esposo llamó al hospital y nos dijeron que nos quedáramos en casa más tiempo y que tomáramos paracetamol. ¡Fue brutal! Tuvimos que volver.

La epidural me ayudó a controlar el dolor, pero luego no pude sentir mis contracciones. El ordenador que normalmente los mide no funcionaba y todo se ralentizó. Después de ser examinada por varios médicos, tuvieron que ayudarse con unos forceps. Fue extremadamente incómodo: la epidural estaba desapareciendo y estaba sangrando mucho. Sin embargo, de repente, después de todo este tiempo, llegó Ethan.

Cómo me sentí al ser madre: una reacción inesperada

Tal como se recomienda, la matrona llevó a Ethan directamente a mi pecho cuando nació. Sorprendentemente, no tuve la reacción que había esperada. No pude mirarle. Después de todo lo que acababa de pasar y del trauma de todo nuestro tratamiento, no podía convertirme en mamá. Dave no podía entender – lloró. Luego, debido a Covid, Él tuvo que irse a casa.

El pequeño Ethan estaba completamente magullado por su dramático nacimiento. Se le clavó el gotero en mi brazo y gritó de dolor. Estaba sola y lo sentí como la experiencia más difícil de mi vida. Me sentí como una fracasada: no podía concebirle ni parirlo yo misma, y ahora ni siquiera podía abrazarle.

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Mi heroína

Afortunadamente, llegó una estudiante de matrona de turno y pasó algún tiempo hablando conmigo. Me recordó que estaba exhausta, que mis hormonas estaban por todas partes y que, aunque la mayoría no lo admite, muchas mamas pasan por este sentimiento. Ella se ofreció a llevarse por un par de horas a Ethan para que yo pudiera descansar. Dormí, y cuando desperté me sentí como una persona diferente.

Ethan es la historia de éxito de FIV de Rachel y Dave, y tenemos muchas más para compartir en nuestro blog. Eche un vistazo y no te pierdas nuestros videos de pacientes, donde puedes ver otras experiencias de FIV. Si estás interesada en utilizar el programa de reembolso de Access Fertility para tu tratamiento de fertilidad, comunícate con nosotros y estaremos encantados de responder cualquier pregunta que tengas.

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